La libertad de expresión II

"Radio La Red no le renueva el contrato a Eduardo Feinmann, que se despedirá de su programa"

Así titula La Nación en la edición de hoy 7 de Noviembre, una noticia que se venía presumiendo desde hace varios días pero que no había sido confirmada oficialmente. Hoy, el mencionado diario de nivel nacional; ha expresado..."Anoche se confirmó que Eduardo Feinmann no seguirá en La Red AM 910 porque la gerencia de la radio del Grupo América decidió no renovarle el contrato. Por la tarde, el periodista le dio la noticia a sus compañeros de radio y de A24, y les contó que, a fin de año, dejará de salir al aire su programa #Feinmann910, que se emite en la segunda mañana, de 9 a 12."

Esta decisión despertó numerosos comentarios, así como acciones similares con respecto a otro periodista confrontativo y disruptivo -y en algún punto violento- como lo es Baby Echecopar. También numerosos sectores de la opinión pública están esperando una noticia similar; ya que sus dichos y acusaciones expresadas sin ningún reparo en el aire de Radio 10 generan adhesiones y enojos..

Pero más allá de la justificación o no de la decisión tomada por el medio en el que cumple su tarea de periodista; la reflexión apunta a la libertad de opinión. Preocupa que la expresión de este periodista como de cualquier otro,  sea ahora cercenada por claras decisiones políticas ya sea del medio per se o de los dirigentes políticos de primer nivel que presionan para la toma de estas decisiones.

Mucho camino hemos recorrido para llegar a gozar de la libertad de expresión, que siempre trae desatinados comentarios, dichos violentos, provocaciones y también insultos. En esos casos, el repudio hacia los colegas que se manifiestan de ese modo tiene que ser claro y contundente. pero un hilo muy delgado marca la diferencia entre eso y las acciones que pretendan hacer callar a un periodista.Tenemos que trabajar sobre ello. Levantando las banderas de la libertad de prensa, pero enmarcándolas dentro del respeto, no solo a las personas sino -principalmente- a la investidura del funcionario que se refiera y muy especialmente al Sr. Presidente de la Nación elegido por la mayoría del voto popular que lo puso en el cargo que ostenta.

Según la Organización de la Naciones Unidas (ONU), la libertad de expresión es un derecho humano, y se encuentra recogido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

De este modo entonces, podríamos decir que la libertad de expresión es un derecho fundamental que tienen las personas de decir y difundir de manera libre lo que piensan sin ser por ello perseguidos, hostigados o reprimidos. Sería algo así como una libertad civil y política relativa al ámbito de la vida pública y social y que es una de las principales características de los sistemas democráticos y de fundamental defensa de todos los derechos. 
La libertad de expresión permite el debate, la discusión y el intercambio de ideas. No solo entre periodistas y dirigentes políticos; sino entre todos los integrantes de sociedad. Así podríamos generalizar entonces que no podemos considerar una democracia sin libertad de expresión. Y se relaciona directamente con la libertad de pensamiento.
Pero esta libertad, debemos entender que implica deberes y responsabilidades, fundamentalmente para proteger esos mismos derechos aludidos, los derechos del Estado, el orden público o la integridad de la sociedad toda. En esta categoría entra la apología de la violencia, del odio, la intolerancia de cualquier tipo, las acciones ilegales, el delito, etc. 
De ahí pasamos directamente a hablar de la  libertad de prensa. Esta es una de las características de las sociedades con libertad plena. Este es un derecho que tienen los medios de comunicación, y se relaciona con la capacidad de investigar, informar y difundir informaciones sin ningún tipo de limitaciones o restricciones. Eso que se llama censura. 
Más allá de todo tecnicismo y de cualquier explicación teórica de lo que esto signifique; pertenecemos a una sociedad que se manifiesta y reclama por los derechos que tanto le ha costado conseguir. La libertad de expresión es uno de ellos. Y tan importante es, que parece que se hace necesario recordar; que no hace tanto -apenas cuatro décadas- se asesinó y desapareció a la gente por pensar distinto. No tenemos que olvidarnos que esto nos pasó y nos marcó como sociedad. A tal punto, que es obligación de todos los argentinos, el defender nuestro derecho a pensar distinto y decirlo. Y que no nos vaya la vida en esto. 
La libertad de expresión revela la libertad de ser, de existir, de revelarse como acción creadora, transformadora de la realidad de la gran cultura humana. Pero ante la realidad crítica que vive el mundo hoy, se hace necesario reinventarse, reorientarse, revisarse, refundarse en los cimientos de una libertad plena que una a toda la humanidad para que esta siga naciendo, creciendo y desarrollándose en ese mismo marco que la sustenta y la caracteriza como tal: la libertad. 
“El hombre está condenado a ser libre” es una frase del filósofo francés Jean-Paul Sartre, uno de los máximos exponentes del existencialismo. Significa que la libertad es inherente a la condición humana y que, por ello, el hombre es absoluto responsable del uso que haga de ella. De eso se trata entonces, de superar la angustia que esa libertad provoca; para reflexionar sobre la condición humana, la naturaleza de la libertad y el sentido de la propia existencia. 
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